06/05/2011
por Maria Valdes
El plazo de inscripción para los alumnos libres en las pruebas de certificación 2011 se abrió el día 3 de de mayo, y estaba previsto que durara hasta el día 13. Pero si alguien quiso inscribirse en inglés en cualquier nivel el día 5 ya no le quedaban plazas en ninguna de las escuelas de idiomas de Asturias. En las escuelas de Oviedo, Gijón y Avilés en la mañana del 3 se acabaron todas las plazas disponibles en este idioma en un periódo de tiempo casi ridículo. En Mieres, por ejemplo, que sólo abría por la tarde, en 40 minutos se habían entregado las 120 plazas.(Consultar las plazas disponibles en las EEOOII de Asturias aquí).
¿Qué pasó este año para que la oferta y la demanda estuvieran tan descompensadas? La razón fundamental es que somos menos para hacer el mismo trabajo. Con el recorte de profesorado que tuvo lugar a principios de este curso, el número de candidatos que cada centro podía asumir se vio disminuido dramáticamente. Y se decidió limitar el número de inscripciones en función del número de profesores disponibles para examinar.
Pero llegamos a esta situación por ciertas decisiones que se tomaron en los despachos de la Consejería de Educación y Ciencia en julio de 2010.
En primer lugar, se decidió vía resolución que el número de horas de clase de los alumnos al año se calcularía a la baja. En el currículo aparece un número de horas que deben impartirse en cada nivel (240 para nivel básico y 210 para nivel intermedio y avanzado) que se reparten en dos cursos. Hasta este año ese número de horas se había interpretado como el mínimo de horas que había que impartir. Desde la administración este curso decidieron que este número de horas debía ser el máximo. Traducido en horas semanales, se pasó de impartir 4 horas y media a todos los niveles a limitarlo a 4 horas para el nivel básico y 3 horas y media para los niveles intermedio y avanzado. Con esta disminución en el horario de clases, el número de grupos que podía asumir cada profesor aumentaba. Y menos profesores eran necesarios.
La siguiente decisión (¿o quizá esta fue la primera?) fue establecer la ratio mínima en 30 alumnos por grupo. Autorizaron un número de grupos muy inferior al curso anterior (ver aquí las plantillas autorizadas antes de los recortes). El criterio que se siguió fue el de dividir los alumnos matriculados en el curso 2009/2010 entre 30, que es la ratio mínima para abrir un nuevo grupo. Y se dio la paradoja de que profesores en plantilla, funcionarios con destino definitivo en el centro, no tenían horario con alumnos porque no había grupos para ellos, a pesar de la demanda de matrícula del alumnado. Se suponía que desde los equipos directivos tenían que dejar a ese número sobrante de profesores para cubrir las posibles bajas. En este ambiente de cosas, a algunos profesores se les ofreció extraoficialmente, sin convocatoria ni adjudicaciones públicas, la posibilidad de ir en una comisión de servicios a un centro de secundaria (otro cuerpo diferente) y varios profesores decidieron aceptar la oferta.
Otra decisión fue la de que varias plazas de profesores que se encuentran en la actualidad en comisiones de servicio en el extranjero o en licencia por estudios (sin remuneración) no salieran como vacantes y no se cubrieran. Más puestos de trabajo que se perdieron y más plazas de certificación que no se pudieron ofertar.
Sin embargo, la demanda del alumnado hizo que reconsideraran alguna decisión. Al cabo de un mes de período de matrícula, las largas listas de espera de alumnos deseando matricularse en las EEOOII forzaron a la administración a autorizar nuevos grupos en casi todas las escuelas que lo solicitaron. Al final, incluso se recuperaron el número de grupos del curso anterior, solo que con menos horas de clase a la semana y más alumnos adjudicados a cada profesor.
El número de profesores seguía siendo menor que el curso pasado y llega la inscripción a certificación y se calculan los alumnos asumibles para los exámenes orales por parte del personal docente trabajando en cada centro. El resultado es lo que pasó el martes 3.
¿Tanto dinero ahorraron con estas medidas? No deja de ser más que el chocolate del loro.
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